Estudio Vanguard no nació como una idea aislada. Es el punto en el que terminaron encontrándose mi vida como DJ, la producción musical, la promoción de eventos, el sonido, la imagen y una obsesión permanente por la tecnología.
Hay proyectos que nacen a partir de un plan de empresa, de una oportunidad de mercado o de una idea que aparece de repente. Estudio Vanguard no nació así. En realidad, empezó a construirse muchos años antes de que existiera físicamente: delante de unos platos, entre vinilos, cabinas de discotecas, viajes, horas buscando música, sesiones, equipos, emisoras de radio, producción y una evolución tecnológica que ha transformado por completo la profesión de DJ.
Cuando miro el estudio actual —las cámaras, la cabina, el sistema de sonido, las pantallas, la iluminación, el streaming, los ordenadores y todo el entramado técnico que hay detrás— no lo veo como una colección de equipos. Veo el resultado de un camino.
Cada etapa dejó algo. El vinilo me enseñó a escuchar. Las cabinas me enseñaron a reaccionar. La radio me enseñó a comunicar. La producción me obligó a comprender la música desde dentro. La promoción me hizo ver todo lo que sucede antes de que el público entre en una sala. Y la tecnología terminó uniendo esas experiencias en un mismo espacio.
El comienzo
Empiezo mi recorrido como DJ en una época dominada por el vinilo, la mezcla manual y la búsqueda física de música.
Pont Aeri
Una etapa especialmente importante de mi trayectoria, con actuaciones relacionadas con una de las referencias históricas del Hardcore español y la victoria en un concurso de DJs de Pont Aeri.
Producción musical
Publicación de “Gansta” y “Dreams Of Another Place” bajo el nombre Juanje DJ en Global Noize Recordings.
Estudio Vanguard
Todo aquel recorrido converge en un espacio profesional dedicado al DJing, el sonido, la imagen, el streaming, la formación y la creación de contenido.
1993: cuando ser DJ significaba conocer físicamente tu música
Empecé a pinchar en 1993. Hoy escribir esa fecha obliga a explicar el contexto, porque el trabajo de un DJ era radicalmente distinto al actual. No existían Rekordbox, formas de onda a color, análisis automático, sincronización, bibliotecas en la nube ni miles de canciones dentro de un dispositivo que cabe en el bolsillo.
La música ocupaba espacio. Pesaba. Había que comprarla, transportarla, clasificarla y conocerla. Un disco no era un nombre dentro de una lista: era un objeto con una portada, una etiqueta, una posición dentro de una caja y unos surcos que, con el tiempo, terminabas reconociendo visualmente.
Mezclar significaba escuchar de verdad. Ajustar dos discos sin una representación gráfica delante desarrollaba una relación muy directa con el ritmo. Tenías que saber dónde estabas, anticipar lo que iba a ocurrir y mantener en la cabeza la estructura de los temas.
Esa escuela dejó una huella que sigo considerando valiosa incluso utilizando tecnología actual. Hoy tenemos herramientas extraordinarias, pero ninguna debería sustituir el criterio, el oído o el conocimiento de la música.
Más de 5.500 vinilos y una forma distinta de construir identidad
Con el paso de los años llegué a reunir una colección de más de 5.500 vinilos. Esa colección ya no se conserva como entonces, pero fue una parte fundamental de mi educación musical.
Conseguir un disco poco habitual podía requerir tiempo, contactos, desplazamientos o simplemente estar atento en el lugar adecuado. Aquello generaba algo que hoy es más difícil de reproducir: dos DJs podían compartir estilo y, sin embargo, tener repertorios muy diferentes.
En la actualidad el problema ya no es el acceso. Tenemos más música disponible de la que una persona podría escuchar en varias vidas. El reto es separar lo extraordinario de lo irrelevante. Por eso sigo pensando que una de las herramientas más importantes de un DJ no está en ningún reproductor: es su criterio.
La música Hard como territorio natural
Siempre he escuchado estilos muy diferentes, pero delante de los platos mi territorio natural fue claramente la música Hard: Hardcore, Hard Techno, U.S. Hardhouse, Hardstyle, Hard Dance y distintas variantes que fueron apareciendo a lo largo de los años.
No me interesaba limitarme a encadenar temas. Me atraían las sesiones con recorrido, tensión, cambios inesperados y discos que no fueran necesariamente los más evidentes. Durante aquellos años mis sesiones fueron asociándose a un carácter épico, mezclas arriesgadas y una selección de temas atípicos, vanguardistas o rebuscados.
Esa forma de trabajar sigue presente en mi manera de entender una sesión. Incluso cuando la música es agresiva, rápida o contundente, tiene que existir una historia. Una buena sesión no debería sentirse como una carpeta reproducida en orden. Tiene que ocurrir algo.
Cabinas, kilómetros y una escena que se aprendía desde dentro
La música terminó llevándome fuera de mi entorno habitual. Durante mi primera gran etapa como DJ pasé por emisoras de radio, pubs y numerosas salas, con actuaciones en Valencia, Castellón, Alicante, Cataluña, Zaragoza, Murcia, Castilla-La Mancha y también el sur de Francia.
Entre las salas vinculadas a aquella trayectoria aparecen nombres como Weekend, Maskara, TNT, Vaticano, Arabesco, Skandalo, New Axis, Sakara, Pont Aeri, Ático, Acción, KDW, Habana, Inferno, Zoom, Túnel o Molí, entre otras.
Enumerar salas puede parecer simplemente una lista, pero cada una era una escuela distinta. Cambiaban la cabina, la acústica, el sistema de sonido, el público, los horarios, la presión y el contexto. Había noches en las que llegabas con una idea y en pocos minutos entendías que debías cambiarla.
La pista de baile ofrece información constantemente. No basta con mirar si la gente está bailando. Aprendes a leer atención, energía, fatiga, expectativa y reacción. Esa capacidad de adaptación es difícil de enseñar de forma teórica porque se adquiere acumulando horas delante de público real.
Pont Aeri: uno de los capítulos que mejor recuerdo
Dentro de aquella etapa existe un nombre con un significado especial: Pont Aeri. Participé en diferentes concursos y actuaciones relacionados con la escena Hard y, en 2001, gané un concurso de DJs de Pont Aeri en Manresa.
Pero Pont Aeri no fue la única sala que dejó una huella especialmente importante en mi trayectoria. También lo fueron MASKARA, en Onda (Castellón), y TNT, en Vinaròs (Castellón). Ambas forman parte de algunos de los capítulos más significativos de mi carrera como DJ y de una etapa en la que la escena de Castellón tuvo un peso muy importante dentro de mi recorrido.
Hay además material audiovisual que conserva parte de aquella época. En Internet sigue circulando una grabación de julio de 2001 en Pont Aeri Traiguera en la que aparezco en cabina junto a Xavi Metralla y DJ Tonet. Para mí tiene valor precisamente porque pertenece a una época en la que casi nada se registraba con la facilidad actual.
Hoy cualquier actuación puede generar decenas de vídeos desde diferentes teléfonos. Entonces muchas noches simplemente sucedían. Quedaban en la memoria de quienes estaban allí y, con suerte, en alguna cinta, fotografía o grabación que sobrevivía al paso del tiempo.
Archivo histórico: Xavi Metralla, Tonet & Juanje DJ — Pont Aeri Traiguera, 17-7-2001.
Formar parte de una escena antes de saber que se convertiría en historia
Cuando estás dentro de un movimiento musical no sueles pensar en términos históricos. Estás ocupado buscando discos, preparando sesiones, viajando, trabajando, conociendo gente y pensando en la siguiente actuación.
Con el paso de los años resulta curioso encontrar mi nombre citado en textos que hablan de la expansión del Hardcore y el Gabber en España alrededor de 1999 y 2000, junto a otros DJs, productores y salas que empujaron aquel movimiento.
No lo interpreto como una medalla. Me interesa porque demuestra que muchas de las cosas que vivimos desde dentro terminaron dejando un rastro. Una escena no la construye una sola persona. La construyen salas, promotores, DJs, productores, sellos, radios y, sobre todo, el público que decide mantenerla viva.
Esa forma de pensar sigue siendo útil hoy. Es fácil obsesionarse con métricas, seguidores y visibilidad. Pero los movimientos realmente interesantes suelen empezar de otra manera: un grupo de personas haciendo algo porque creen en ello antes de que el resto lo considere importante.
Compartir cabina también fue una forma de formación
Durante aquellos años coincidí con numerosos DJs y productores nacionales e internacionales vinculados a la escena Hard. Entre los nombres que aparecen en mi archivo de aquella etapa figuran Xavi Metralla, Skudero, Javi Boss, Pastis & Buenri, Dani BPM, Promo, Nosferatu, Neophyte, Catscan, The Viper, Paul Elstak, Evil Activities, Mad Dog, Endymion, Outblast o DJ D, entre muchos otros.
Compartir cabina con otros artistas permite aprender cosas que no aparecen en un manual. Ves cómo preparan su material, cómo trabajan bajo presión, cómo escuchan el sistema, cómo deciden cambiar de dirección y cómo reaccionan cuando algo no sale exactamente como esperaban.
También aprendes algo importante: todos los DJs cometen errores. La diferencia está muchas veces en la capacidad para resolverlos sin que la sesión se derrumbe.
Esa idea está muy presente hoy cuando trabajo con otros DJs en Vanguard. No me interesa vender la imagen de que todo tiene que salir perfecto a la primera. Un estudio es precisamente el lugar donde se puede probar, repetir, equivocarse y corregir antes de que llegue el momento en el que sí importa hacerlo delante del público.
La radio me enseñó que la música también se cuenta
Otra parte de mi recorrido fueron las emisoras y programas de radio. En aquella etapa pasé por espacios relacionados con Canal 25 Radio, Radio Museros, Más Radio y Onda Urbana.
La radio cambia por completo la relación con quien escucha. En una discoteca tienes la reacción física de la pista delante de ti. En radio no. Tienes que imaginar a la persona al otro lado, construir continuidad y mantener interés sin depender de luces, volumen o ambiente.
Muchos años después, al empezar a trabajar con entrevistas, sesiones grabadas, vídeos y formatos para Internet, descubrí que algunas de aquellas habilidades seguían siendo perfectamente válidas.
Cambia el medio. No necesariamente cambia el principio: seleccionar bien, ordenar bien y conseguir que alguien quiera seguir escuchando.
De DJ a promotor: descubrir todo lo que el público no ve
Mi relación con la escena también me llevó a la promoción y a entender la noche desde el otro lado. Cuando eres público, una fiesta puede parecer algo sencillo: una sala, una cabina, unos artistas y un horario.
Cuando empiezas a trabajar desde dentro aparecen todas las capas invisibles: contratación, presupuestos, desplazamientos, horarios, promoción, cartelería, equipos, sonido, iluminación, accesos, coordinación, comunicación, imprevistos y una cadena de decisiones que tiene que funcionar antes de abrir las puertas.
Esa experiencia cambió mi forma de mirar a un artista. Un DJ no es solamente la persona que mezcla canciones. Hay una identidad, una forma de presentarse, una relación con el público y una estructura profesional alrededor.
En 2026 esto es todavía más evidente porque el trabajo artístico se ha extendido mucho más allá de la cabina. Hoy entran en juego la fotografía, el vídeo, las redes sociales, el streaming, la edición y la necesidad de generar material que siga trabajando por el artista incluso cuando la sesión ha terminado.
Una noche
El valor principal de una actuación estaba concentrado en las horas durante las que el público permanecía dentro de la sala.
Una vida digital
Una actuación puede generar un vídeo largo, clips verticales, fotografías, entrevistas y contenido que sigue circulando durante meses o años.
Del DJ al productor: dejar de escuchar las canciones como objetos terminados
A muchos DJs les llega un momento en el que aparece una pregunta inevitable: ¿qué ocurre si intento crear mi propia música?
La producción obliga a cambiar la escucha. Dejas de percibir una canción únicamente como una estructura terminada y empiezas a desmontarla mentalmente: bombo, bajo, percusión, síntesis, automatización, dinámica, efectos, estructura, mezcla, espacio y balance.
Descubres también algo que desde fuera puede pasar desapercibido: conseguir que una idea sencilla suene realmente bien puede ser extraordinariamente difícil.
En 2010 publiqué bajo el nombre Juanje DJ la referencia “Gansta” a través de Global Noize Recordings. La publicación incluía dos temas: “Gansta” y “Dreams Of Another Place”.
Producir nunca sustituyó a pinchar. Fue otra manera de entrar dentro del mismo problema: comprender por qué determinados sonidos funcionan juntos y cómo convertir una idea en algo que pueda sostenerse por sí mismo.
Referencia discográfica: Juanje DJ — Gansta, Global Noize Recordings, 2010.
He vivido prácticamente toda la transición tecnológica del DJ moderno
Una de las cosas que más me fascinan al mirar atrás es la velocidad del cambio. Entre 1993 y la actualidad la profesión ha atravesado varias transformaciones tecnológicas completas.
Vinilo
Selección física, pitch, cue manual, memoria musical y una relación completamente táctil con la mezcla.
Compact Disc
La música empieza a abandonar el soporte analógico sin renunciar todavía a una lógica muy cercana a la de los platos.
Archivo digital
Pendrives, bibliotecas enormes, búsqueda instantánea, Hot Cues, loops, beatgrids y nuevas formas de preparar una sesión.
Era audiovisual
Streaming, realización multicámara, contenido vertical, visuales, redes sociales, automatización e inteligencia artificial.
Nunca me ha interesado enfrentar lo analógico y lo digital como si uno tuviera que destruir al otro. Un plato Technics sigue siendo una herramienta extraordinaria. Un reproductor digital profesional permite operaciones que hace treinta años habrían parecido ciencia ficción.
La cuestión no es decidir qué época era “mejor”. La cuestión es aprovechar cada herramienta sin perder los fundamentos.
Parar una etapa no significa abandonar la música
Mi primera gran etapa como DJ se extendió aproximadamente desde 1993 hasta 2005. Después cambiaron prioridades, circunstancias y la forma en la que estaba relacionado con la escena.
Pero hay algo que probablemente entenderá cualquiera que haya pasado una parte importante de su vida alrededor de la música: puedes dejar temporalmente las cabinas, pero es mucho más difícil dejar de escuchar como DJ.
Sigues prestando atención a una mezcla. Sigues imaginando cómo funcionaría un tema delante de público. Sigues analizando un sistema de sonido. Sigues mirando un equipo nuevo y preguntándote qué permite hacer.
En mi caso, además, nunca desapareció la otra gran obsesión: la tecnología.
Con el tiempo ambas cosas volverían a encontrarse. Y esta vez no sería solamente para volver a pinchar.
La idea: construir el estudio que yo habría querido encontrar como DJ
Cuando empecé a imaginar seriamente un espacio propio para DJs tenía muy claro lo que no quería hacer.
No quería una habitación con una mesa, dos reproductores y una luz bonita. Tampoco quería un estudio de grabación convencional en el que se hubiera colocado una cabina de DJ como añadido.
Quería que todo estuviera pensado desde el punto de vista del artista que entra con su música y necesita trabajar.
Un lugar donde practicar sin presión. Donde preparar una actuación. Donde grabar una sesión. Donde escuchar con un sistema serio. Donde disponer de cámaras, iluminación y visuales. Donde producir contenido. Donde experimentar. Donde aprender. Donde poder repetir una mezcla diez veces si hace falta.
Ese matiz condicionó todo lo que vino después.
Estudio Vanguard no es un equipo. Es un sistema.
Una vez empiezas a construir un espacio de estas características descubres que prácticamente nada funciona de forma aislada.
La acústica condiciona el sonido. El sonido condiciona la grabación. La iluminación condiciona las cámaras. Las cámaras condicionan la realización. La realización condiciona los ordenadores. Los ordenadores dependen de la red. El streaming depende de audio, vídeo, red y estabilidad. Y todo termina conectado con electricidad, cableado, climatización, almacenamiento y seguridad.
Por eso Vanguard fue evolucionando hacia una infraestructura completa: tratamiento acústico, red informática, domótica, iluminación, vídeo, sistemas de streaming, grabación 4K, visuales, videowall y diferentes herramientas orientadas a crear contenido profesional.
El objetivo nunca ha sido llenar la sala de tecnología porque sí. Cada elemento tiene que resolver algo.
Escuchar y capturar
Una sesión tiene que sentirse bien en cabina y, al mismo tiempo, quedar correctamente registrada.
Mostrar al artista
La iluminación y las cámaras no son decoración: determinan cómo se percibe una actuación fuera del estudio.
Conectar sistemas
Streaming, NDI, control, dispositivos y servicios dependen de una infraestructura estable.
Trabajar sin fricción
La tecnología solo tiene sentido cuando permite que el artista piense menos en ella y más en la sesión.
La cabina actual: prepararse con herramientas de estándar profesional
El corazón del estudio es la cabina. Actualmente Vanguard trabaja con dos Pioneer DJ CDJ-3000 y una Pioneer DJM-A9, una combinación perteneciente al entorno profesional que un DJ puede encontrarse en grandes salas, festivales y producciones.
Para alguien que está preparando una actuación importante, utilizar previamente un equipo de este nivel puede marcar una diferencia enorme. No porque el equipo vaya a hacer el trabajo por él, sino precisamente por lo contrario: cuanto mejor conoces la herramienta, menos atención mental necesita durante la sesión.
Navegación, Hot Cues, loops, beatgrids, monitorización, efectos, routing, niveles, preescucha y configuración dejan de ser obstáculos y pasan a convertirse en recursos.
Ese es el punto interesante. La tecnología alcanza su máximo valor cuando prácticamente desaparece de la cabeza del artista.
El sonido importa mucho más que el volumen
Los años de cabina me enseñaron pronto que puedes tener una selección extraordinaria y una técnica impecable, pero si el sistema de sonido trabaja mal, una parte enorme de la experiencia desaparece.
En Vanguard el audio tiene por eso un peso central. El estudio utiliza monitorización Focal Alpha 80, subgrave Focal Sub One, procesamiento DBX VENU360 y diferentes soluciones de reproducción y grabación adaptadas al trabajo de DJ.
Pero el objetivo no es coleccionar marcas. Lo importante es comprender conceptos como ganancia, dinámica, headroom, respuesta en frecuencia, subgrave, presión sonora, monitorización y estructura de señal.
Muchos problemas que se atribuyen a un equipo son en realidad problemas de configuración. Una cadena mal ajustada puede destruir el resultado incluso utilizando componentes excelentes.
Y esto enlaza directamente con otra parte importante del proyecto: la formación.
El vídeo cambió para siempre la profesión de DJ
Esta es probablemente una de las diferencias más grandes entre la escena en la que empecé y la actual.
Durante muchos años el trabajo de un DJ ocurría principalmente en un lugar físico y en un momento concreto. Hoy una sesión puede empezar dentro de un estudio y ser vista posteriormente por miles de personas que nunca estuvieron allí.
Un promotor puede descubrir a un artista desde otro país. Un vídeo puede servir para conseguir una actuación. Un clip de treinta segundos puede alcanzar a más personas que una noche completa de club. Una sesión bien grabada puede seguir recibiendo visitas años después.
Esto convirtió la imagen en una parte real del oficio.
Vanguard fue creciendo en esa dirección: cámaras 4K, realización multicámara, iluminación, NDI, streaming, videowall, visuales con Resolume, edición y formatos pensados tanto para vídeo horizontal como para contenido vertical.
No creo que todos los DJs deban convertirse en influencers. Pero sí creo que un artista que ignore completamente la imagen y la distribución digital en la actualidad está renunciando voluntariamente a una enorme parte de las oportunidades que tiene disponibles.
Una sesión ya no termina cuando se pulsa Stop
Esta idea ha cambiado también mi forma de entender lo que debe ofrecer un estudio.
Cuando alguien viene a Vanguard a grabar, no quiero pensar solamente en el archivo final de una sesión. Quiero pensar en qué puede hacer el artista con todo ese material después.
YouTube
Una sesión completa puede funcionar como carta de presentación, contenido de archivo y demostración real del estilo del artista.
Shorts, Reels y TikTok
Momentos concretos permiten alimentar redes sociales y atraer público hacia la pieza principal.
Fotografía y marca
El mismo día de grabación puede generar recursos visuales útiles para perfiles, promoción y cartelería.
Entrevista y podcast
Conocer la persona detrás del DJ añade una dimensión que una sesión por sí sola no siempre puede mostrar.
El valor ya no está únicamente en “grabar”. Está en diseñar un flujo que convierta unas horas de trabajo en material reutilizable.
Formación: transmitir experiencia sin convertirla en dogma
Después de tantos años empiezas a detectar determinados errores que se repiten: niveles mal ajustados, confusión entre volumen y calidad, desconocimiento del headroom, playlists mal preparadas, beatgrids incorrectos, uso automático de funciones que no se comprenden o problemas de sonido provocados por una cadena de señal mal planteada.
Por eso la formación terminó convirtiéndose también en una parte natural de Vanguard, tanto de forma presencial como a través de Vanguard Academy y del Curso DJ Digital Avanzado.
Mi objetivo no es enseñar una lista de botones. Me interesa explicar qué ocurre cuando se utilizan y por qué.
En una profesión tan tecnológica, memorizar una interfaz sirve durante un tiempo. Comprender el principio que existe detrás sirve incluso cuando cambia el equipo.
Vanguard también está construido con errores
Cuando alguien cuenta su trayectoria suele seleccionar los concursos, las actuaciones importantes, las publicaciones y los momentos que salieron bien.
Pero cualquier proyecto técnico real también está construido sobre errores.
Equipos que no hicieron exactamente lo esperado. Cables que introdujeron ruido. Dispositivos incompatibles. Configuraciones que funcionaron durante una prueba y fallaron cuando más falta hacían. Horas intentando encontrar por qué una señal no llega, por qué una cámara pierde conexión o por qué un sistema aparentemente sencillo se comporta de forma distinta cuando todo está conectado a la vez.
Lejos de considerarlo tiempo perdido, esa parte me parece esencial. Resolver problemas genera conocimiento que después no aparece en la ficha técnica de ningún producto.
Probablemente Vanguard ha evolucionado tanto precisamente porque nunca lo he considerado terminado. Cada problema abre la puerta a una versión mejor del sistema.
Del DJ de 1993 al estudio de 2026
A veces intento imaginar qué habría pensado aquel DJ de 1993 si alguien le hubiera explicado cómo sería una cabina tres décadas después.
Miles de canciones dentro de un pendrive. Formas de onda en alta resolución. Memorias, loops y puntos de reproducción preparados de antemano. Grabación desde varias cámaras. Emisión en directo por Internet. Pantallas gigantes mostrando visuales. Audio viajando por redes digitales. Teléfonos capaces de grabar vídeo profesional. Inteligencia artificial ayudando a transcribir, traducir, clasificar o preparar contenido.
Habría parecido ciencia ficción.
Sin embargo, hay una parte que no ha cambiado demasiado. Todavía sigo buscando música. Todavía sigo probando mezclas. Todavía sigo queriendo que una sesión suene mejor.
Han cambiado casi todas las herramientas de alrededor. El centro continúa siendo sorprendentemente parecido.
No quiero construir un museo del DJ. Quiero participar en lo que viene después.
Tengo muchísimo respeto por el vinilo, por las salas que marcaron una época, por la cultura Hardcore y por todo lo aprendido en aquellos años. Pero Vanguard no pretende vivir del recuerdo.
Me interesa utilizar esa experiencia para entender qué necesita un DJ ahora y qué puede necesitar dentro de cinco o diez años.
El vídeo seguirá creciendo. La producción de contenido será cada vez más importante. La inteligencia artificial automatizará una parte de los procesos. La realización remota, el vídeo sobre red, los sistemas conectados y las herramientas de creación continuarán evolucionando. Aparecerán formatos que hoy todavía no existen.
El DJ siempre ha sido una figura muy relacionada con la tecnología. Del plato al Compact Disc. Del Compact Disc al archivo. Del archivo al streaming. De una cabina física a una audiencia potencialmente mundial.
Esa evolución no va a detenerse.
Y Vanguard tampoco.
Todo lo aprendido terminó encontrándose en el mismo lugar
Si tuviera que resumir más de tres décadas en una sola idea sería esta: nada de lo aprendido desapareció.
Los años de vinilo están presentes cuando preparo una sesión digital. Las discotecas están presentes cuando pienso una cabina. La experiencia como promotor aparece cuando analizo cómo presentar un artista. La producción está presente cuando escucho una grabación. La radio aparece cuando preparo una entrevista. La tecnología está en cada cámara, cada ordenador, cada cable y cada red del estudio.
Incluso los errores siguen ahí, transformados en decisiones que ahora tomo de otra manera.
Estudio Vanguard es la expresión más completa que he encontrado para juntar todas esas partes.
Porque cuanto más aprendes sobre música, sonido, vídeo o tecnología, más evidente resulta todo lo que todavía queda por descubrir.
No sé exactamente cómo será la cabina de un DJ dentro de veinte años.
Pero quiero estar allí para verlo.
Y probablemente estaré intentando conectarle alguna cosa.
Creado por un DJ. Pensado para DJs.
Práctica, grabación profesional, vídeo multicámara 4K, streaming, creación de contenido y formación en un espacio diseñado específicamente alrededor de la experiencia DJ.